Vacío mi mente y fijo la mirada en un solo punto, y no pienso en nada porque nada pasa por mi mente, todo es oscuro y sombrío.
La tristeza me abruma y me consume porque no estoy, porque no siento, porque no existo.
La soledad, que me acompaña en el camino de mi atribulado viaje hacia la exumación de mi alma, cansada ya de querer y no poder, se desvanece poco a poco dejando paso a la nada.